Soberanía doméstica

Soberanía doméstica: despensa y energía

A lo largo de mi carrera en la gestión de crisis y emergencias he visto de todo, pero hay una constante que nunca deja de sorprenderme: la fe ciega que tenemos en los servicios básicos. Nos hemos acostumbrado a un milagro cotidiano. Le das al interruptor y hay luz; abres el grifo y sale agua potable; bajas al supermercado de la esquina y las estanterías rebosan de productos.

Pero como ya hemos analizado, la cadena de suministro global es de cristal. Cuando los misiles cruzan el cielo de Oriente Medio y diésel y queroseno se convierte en artículos de lujo, el primer damnificado es el transporte. Y si los aviones y los camiones  se detienen o reducen sus rutas, la normalidad se esfuma.

Aquí es donde entra en juego el concepto de Soberanía doméstica. No te voy a pedir que te conviertas en un ermitaño ni que construyas un búnker subterráneo. Aquí entramos en el preparacionismo puro, pero adaptado a la realidad de un piso normal en Madrid, Barcelona o Sevilla, no a un rancho aislado en Texas. Tu casa es tu castillo, y la soberanía significa tener la capacidad de aguantar el temporal por tus propios medios cuando el sistema falle.

El aviso para navegantes: Marzo de 2020

¿Recuerdas el primer mes de la pandemia de COVID-19 en España? Fue un ensayo general con público real. De la noche a la mañana, el pánico se apoderó de la población. La gente vació las estanterías de papel higiénico, carne, levadura y productos básicos.

Aquello no fue un colapso logístico real; los almacenes centrales estaban llenos, pero los camiones no daban abasto para reponer lo que el miedo (el cerebro reptiliano del que hablábamos) arrasaba en minutos. Ahora, imagina ese mismo escenario de estanterías vacías, pero no por un pico de demanda provocado por el pánico, sino porque realmente no hay productos que llevar debido a una crisis energética global y un frenazo industrial. Si no tienes una despensa preparada, tendrás que salir a pelear por las sobras.

La Despensa Rotativa: Cómo almacenar sin desperdiciar

El objetivo es construir una reserva de alimentos y suministros para un periodo de 3 a 6 meses. En un piso de 80 metros cuadrados parece imposible, pero no lo es si sabes cómo organizarte. Los huecos de debajo de las camas, los altillos de los armarios y el fondo del canapé son tus nuevos almacenes logísticos.

La regla de oro de la soberanía alimentaria en un piso es el sistema FIFO (First In, First Out – Lo primero que entra es lo primero que sale). Es lo que llamamos una despensa rotativa:

  1. Compra lo que comes y come lo que compras: No llenes tu casa de raciones militares liofilizadas o comida que tu familia detesta. Almacena pasta, arroz, legumbres, latas de conservas (atún, sardinas, verduras), aceite, azúcar, sal y botes de cristal.

  2. La técnica del fondo del armario: Cada vez que hagas la compra, los productos nuevos se colocan detrás de los que ya tenías. Así siempre consumirás primero lo que está más próximo a caducar. Si haces esto de forma sistemática, tendrás meses de comida sin que se eche a perder un solo gramo. Si piensas en más tiempo de almacenamiento, ya tendríamos que hablar de cómo conservar los almacenado. Recuerda que sólo puedes estar 3 semanas sin comer.

  3. El agua es la prioridad absoluta: Puedes estar semanas sin comer, pero solo tres días sin beber. Almacena al menos 4 litros de agua por persona y día (para beber y cocinar mínimo). Para una mínima higiene (algo fundamental) debes pensar en 8 litros por persona. Guárdala en un lugar oscuro para que no se degrade. Conviene no almacenarla más de 6 meses (rótala) Además, hazte con un filtro portátil (tipo Sawyer o LifeStraw) y pastillas potabilizadoras. Mejor que las pastillas (que tienen una caducidad) es la lejía alimentaría (que también la tiene) pero es mucho más económica. Almacénala en un lugar seguro y oscuro. Hazte con un gotero. En la etiqueta te dice cuantas gotas debes echar por litro de agua (suelen ser 2, pero compruébalo). Luego espera 30 minutos. Igual que usando las pastillas potabilizadoras. Una pastilla por litro. Para eso mejor recipientes de un litro para no cometer errores. Todo esto te sacará de un apuro crítico si el suministro del grifo se corta o se contamina. Recuerda que sólo puedes estar 3 días sin beber.

Energía: Sobreviviendo al apagón rodante

Si el gas y el petróleo escasean, los precios se disparan y los gobiernos pueden verse obligados a racionar la energía. Esto se traduce en cortes de luz programados, conocidos como «apagones rodantes» (rolling blackouts). Te cortan la luz unas horas al día por zonas para que la red nacional no colapse. Mira a Cuba.

El caso de Texas (Febrero de 2021)

Para que veas que esto no es ciencia ficción ni ocurre solo en países emergentes, mira lo que pasó en Texas, la capital energética de Estados Unidos. Una tormenta invernal congeló sus infraestructuras (no preparadas para el frío). Para evitar el colapso total, iniciaron apagones rodantes. El problema es que el sistema falló y millones de personas se quedaron sin luz, sin calefacción y sin agua (las tuberías reventaron por el hielo) durante días en medio de temperaturas bajo cero.

Hubo decenas de fallecidos y un caos absoluto en uno de los estados más ricos del mundo. ¿La lección? Nunca delegues el 100% de tu bienestar energético.

Sistemas alternativos para tu piso

Si enfrentamos restricciones energéticas en España, debes poder iluminar tu casa, calentar a los tuyos y cocinar sin depender de un enchufe o del gas natural.

  • Iluminación y Comunicaciones: Olvídate de las velas como fuente principal; son un riesgo altísimo de incendio en situaciones de estrés. Hazte con linternas frontales (te dejan las manos libres), lámparas LED de camping a pilas y power banks (baterías portátiles) de gran capacidad cargados al 100%. Una radio a pilas (analógica de toda la vida con AM/FM) es vital para recibir información si las redes móviles caen.

  • La cocina de contingencia: Si dependes de la vitrocerámica o la inducción, un apagón te deja sin poder calentar ni un vaso de leche. Adquiere un hornillo tipo camping gas de uno o dos fuegos y almacena cartuchos de gas suficientes. Otra opción excelente son los hornillos multicombustible.

Una advertencia vital que siempre repito: Si te ves obligado a usar un hornillo de gas o una estufa de butano dentro de casa, la ventilación es innegociable. La combustión incompleta genera monóxido de carbono (CO). Es un gas incoloro, inodoro y altamente tóxico. Es la famosa «muerte dulce»; te quedas dormido y no vuelves a despertar. Ventila siempre la estancia y, por el coste de una cena, instala un detector de humo y monóxido de carbono en casa. Salva vidas. Te lo digo por experiencia.

La soberanía doméstica no trata de vivir con miedo, querido lector. Trata exactamente de lo contrario. La tranquilidad que sientes al ver tu despensa organizada, sabiendo que pase lo que pase ahí fuera tu familia cenará caliente esta noche, es indescriptible. Eso es la verdadera preparación.

En el próximo post te hablaré de cómo garantizar tu seguridad y del tejido social que deberías estar construyendo.