
El plan de emergencia familiar ante una crisis energética global
Como bien dice el teniente coronel Manolo Cámara, especialista en supervivencia y preparación, «Tener un plan no garantiza el éxito. No tenerlo garantiza el fracaso».
Cuando el conflicto escala y la crisis económica y logística se transforma en un caos social, el tiempo de debatir se termina. Si te enfrentas a una situación de alto estrés de forma sorpresiva y sin un plan previo, tu cerebro reptiliano (la amígdala) tomará el mando. Y la amígdala solo sabe hacer cuatro cosas: paralizarse, esconderse, huir o luchar.
Para evitar que el pánico decida por ti, necesitas un Plan de emergencia familiar como explico de forma extensa en mi libro «Protégete ante cualquier emergencia«. Este plan se sostiene sobre dos decisiones fundamentales (quedarse o irse) y sobre una regla de oro: saber cuándo actuar.
Diseñando tus «Banderas Rojas» (Indicadores de acción)
En la gestión de emergencias, no esperamos a que el agua nos llegue al cuello para empezar a nadar. Trabajamos con banderas rojas o triggers (desencadenantes). Una bandera roja es un evento predefinido que, cuando ocurre, activa automáticamente tu plan sin lugar a dudas ni a debates familiares.
Si dejas la decisión para el momento del caos, la tendencia natural del ser humano es la negación: «No será para tanto», «Seguro que mañana lo arreglan». Las banderas rojas eliminan la negación.
Ejemplos de Banderas Rojas ante la crisis de Irán
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Bandera Roja Nivel 1 (Alerta temprana): El precio del combustible sube un 30% en una semana o los telediarios anuncian huelgas de transporte indefinidas. Acción: Llenar el depósito del coche al 100%, revisar las mochilas de emergencia y hacer una compra de refuerzo (sistema FIFO) para la despensa.
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Bandera Roja Nivel 2 (Confinamiento preventivo): Se reportan los primeros desabastecimientos reales en supermercados, hay conatos de disturbios en las gasolineras o se anuncian cortes de luz programados. Acción: Activar el protocolo de «permanecer en casa». Reunir a la familia, sacar efectivo del cajero y mantener un perfil bajo.
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Bandera Roja Nivel 3 (Evacuación): El Estado declara el Estado de Alarma con restricciones severas de movimiento, los servicios básicos (agua/luz) caen por más de 48 horas o el orden público colapsa en tu barrio. Acción: Coger las mochilas, subir al coche y ejecutar la ruta de evacuación planificada hacia tu segunda residencia o punto seguro.
Quedarse: El confinamiento doméstico
Normalmente, permanecer en casa va a ser la mejor opción. Tu casa es tu castillo y ahí deberías tener de todo para aguantar hasta que llegue la ayuda o pase el temporal.
Para que un confinamiento sea viable, tu despensa debe estar a pleno rendimiento. Necesitas almacenar al menos 4 litros de agua por persona y día (si llegas 8 mejor), comida no perecedera y sistemas de iluminación que no dependan de la red eléctrica. Si el caos exterior es elevado, tu casa debe convertirse en un submarino: silencioso, opaco hacia el exterior y autosuficiente.
Cuando toca evacuar o regresar a casa: Las mochilas de evacuación
Si el entorno urbano se vuelve insostenible o tu casa deja de ser segura, hay que evacuar. Y en emergencias, no hay tiempo para hacer la maleta. Tienes que tener el equipo preparado. Existen dos conceptos vitales que debes dominar la evacuación y el regreso a casa. Empecemos por este último.
1. La Mochila de vuelta a casa. Imagina este escenario: Se produce un gran apagón logístico o un colapso en las carreteras (como pasó con la borrasca Filomena). Sales de la oficina y te quedas tirado a 20 kilómetros de tu casa. Vas vestido de traje o, peor aún, imagina que salías de la oficina con tacones. El transporte público no funciona y te toca volver a pie.
En el maletero de tu coche o en la taquilla de tu trabajo debe haber siempre una mochila pequeña para regresar a casa sufriendo las menores penurias posibles. Debe contener:
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Calzado y ropa adecuada: Unas botas, forro polar y un chubasquero.
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Agua, algo de comida y energía: Una botella de agua (o un filtro portátil) y barritas altamente energéticas.
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Refugio improvisado: Una simple bolsa de basura extragrande. Si el frío aprieta, te sientas sobre la mochila, te cubres con la bolsa y retendrás tu calor corporal. También una manta térmica o un toldo. Te pueden salvar la vida.
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Orientación y luz: Un mapa en papel de tu ciudad (el móvil se quedará sin batería salvo que lleves una batería extra o un cargador en el coche) y una linterna frontal.
2. La mochila de evacuación (Las teóricas 72 Horas) Entenderemos por evacuaciones de corta duración aquellas que duran desde unas pocas horas a unos días (normalmente 3 días). Esta es la mochila que tienes junto a la puerta de casa. Cada miembro de la familia debe tener la suya.
Además de los elementos de la mochila de vuelta a casa, esta debe incluir:
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Documentación importante digitalizada (en un pen drive) y en papel.
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Dinero en metálico (billetes pequeños).
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Tu medicación habitual y un botiquín de primeros auxilios bien surtido que sepas usar. Haz un curso de primeros auxilios ya.
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Una radio a pilas o de dinamo para saber qué está pasando ahí fuera. Estar informado es esencial.
Al salir, debes tener preparadas siempre 3 o 4 rutas de evacuación alternativas. Si la ruta principal está colapsada por el pánico, debes poder tomar la secundaria sin dudar.
Conclusión: PAREPIA+R y el entrenamiento
Da igual el equipo que tengas si el día de la verdad el pánico te paraliza. Cuando la bandera roja ondee, aplica la técnica de supervivencia PAREPIA de Carlos Vico:
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PARA: Quieto. No hagas nada impulsivo.
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RESPIRA: 5 respiraciones de rescate diafragmáticas para calmar la amígdala.
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PIENSA: Evalúa y analiza lo que ocurre alrededor con la información de que dispones.
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ACTÚA: Pon tu plan en marcha.
Y a esto le sumamos la +R: Reevalúa constantemente la situación hasta su control. El escenario es caótico y dinámico.
Como decimos siempre en emergencias: se actúa como se entrena. Reúne a tu familia, definid vuestras banderas rojas y haced un simulacro este mismo fin de semana. No es miedo, es pura supervivencia.
Para ampliar en profundidad los que he ido contándote en estos 5 post, descárgate gratuitamente el libro Protégete ante cualquier emergencia.
Recuerda. Tener un plan de emergencia familiar no te garantizará el éxito pero te dará más oportunidades ante lo que esté por venir.